Los 6 hábitos de las personas felices

¿Cuáles son las técnicas para alcanzar la felicidad?

Ya se sabe que, lo que a uno le hace feliz, no tiene por qué producir este efecto en otro. La felicidad es algo completamente subjetivo y personal y depende de la interpretación que damos a un hecho. Todos pensamos diferente. A lo largo de los años, desarrollas tu propia personalidad y creas los valores que te definen. Además, la educación recibida también juega un papel muy importante en este sentido.

Cada persona está marcada por unos objetivos personales y tiene aspiraciones distintas. ¿Conoces cuál es tu propia ruta que te lleva a alcanzar la felicidad? Habrá a quien le haga feliz emprender un negocio, otros son felices viajando y también están aquellos a los que les llena de satisfacción formar una familia.

Cuando vas alcanzando estas metas personales, te sientes lleno de satisfacción y felicidad por haber logrado lo que te habías propuesto con esfuerzo, trabajo y sacrificio. Porque esta es otra, ¡Las cosas no llegan solas y hay que trabajar duro para llegar a donde quieres estar!

¿Qué te hace feliz? 

Sin duda, es la primera pregunta que debes plantearte. Hay veces que no sabemos con certeza lo que nos hace felices. Por ello, resulta primordial dedicar tiempo a conocer realmente qué es lo que queremos y por qué.

La felicidad puede definirse como una forma o estilo de vida, que no es una tarea fácil de alcanzar. Muchas veces te encontrarás con obstáculos y dificultades en el camino pero lo importante es no tirar la toalla, ¿no crees? La felicidad es un paso adelante que puedes proponerte cada día. Con todo ello no quiero decir que sea necesario estar siempre feliz. Todo lo contrario. De hecho, no es posible ni tampoco adaptativo. A lo que me refiero es a que tratemos de poner el foco en aquello que nos motiva para sentirnos mejor.

Las personas con niveles altos de felicidad practican una serie de hábitos en su vida diaria que les ayudan a aumentar su bienestar.

¿Qué te hace feliz?

Los hábitos para alcanzar la felicidad:

  • Aprender a superar los obstáculos:

A lo largo de nuestra vida pasamos por momentos difíciles y los motivos pueden ser muy variados. El primer consejo que me gustaría ofrecerte es que trates de reinventarte ante estas situaciones y que busques la manera de hacerte más fuerte y aprender de lo que te está ocurriendo. Intenta no quedarte solo con la parte negativa, ya que esto nos hace sentir estancados y no avanzar.

Es lógico que cuando nos encontremos obstáculos o imprevistos en el camino, nos sintamos un poco hundidos. La tristeza es válida, legítima y adaptativa. El problema viene cuando la llevamos al extremo porque entramos en un bucle negativo de lamentaciones y esto conduce a que nos bloqueemos y dejemos de perseguir aquello que nos hace felices.

Sin embargo, si piensas en positivo, concediéndote el margen de que, a veces, no sale todo como esperas y piensas en posibles soluciones o alternativas, te aseguro que probablemente esa piedra en el camino la acabarás superando. Y no solo eso. Confiarás más en ti mismo y te sentirás mejor, con fuerza para seguir.

“Tu actitud es el 90% de tus éxitos” Regina Trénor.

  • Elegir bien a las personas que te acompañan en tu vida:

Las personas que forman parte de tu vida y son testigos de tus éxitos y fracasos influyen en muchos aspectos:

  1. Tu estado de ánimo.
  2. Las decisiones que puedas tomar.
  3. Tu motivación para realizar ciertos proyectos, cumplir tus objetivos y alcanzar tus sueños.

Puede que, en algún momento, no te sientas cómodo con alguien de tu entorno cercano. Es normal, ya que los seres humanos evolucionamos y pasamos por diferentes etapas. Por lo tanto, puedo no verme identificado con personas con las que antes me sentía así.

Si mantenemos relaciones sociales que no nos benefician, puede que, en lugar de contagiarnos de positivismo y buenas vibraciones, nos encontremos con gente que absorbe nuestra energía y resulta difícil de tratar. Nos desgasta y desmotiva a partes iguales. Y esto no es sano para nosotros.

La clave está en ser conscientes y aprender a desvincularse de estas relaciones perjudiciales para nosotros. Y esto no es nada sencillo. Implica un gran proceso y trabajo de autoconocimiento y crecimiento personal.

  • Desarrollar una actividad que te motive, al menos, un rato al día:

Piensa y realiza una actividad que te haga sentir bien y dedícale unos minutos cada día. Muchas veces estamos tan centrados en responder a las altas demandas que nos exige nuestra sociedad actual, que vamos con prisa y no nos paramos a descubrir y a escuchar cuáles son nuestras propias necesidades emocionales.

Te invito a que, desde hoy, intentes priorizarte un poco más a ti mismo. Con ello no me refiero a que te olvides del resto. ¡Faltaría más! Únicamente, que te tengas en cuenta en tu día a día y te trates bien. La clave está en el equilibrio entre tú mismo y los demás.

No es recomendable que te marques una actividad u objetivo que no puedas alcanzar o que te resulte un esfuerzo demasiado grande. Al contrario. Es importante que tu elección sea realista y que la puedas llevar a cabo. Con que elijas algo motivador y que te haga sentir bien es suficiente. Verás como aumentan tus niveles de felicidad y satisfacción, así como tu bienestar mental y emocional.

  • Saber pedir perdón:

Cuando pides perdón y eres consciente de que has dañado a una persona, la sensación que obtienes es de libertad por tener la conciencia tranquila. El error que cometemos es saber que hemos hecho algo malo y no saber reconocerlo ante el otro.

A veces, nos olvidamos de que somos humanos y no robots. Por lo que es lógico que fallemos. Y en muchas ocasiones lo hacemos sin darnos cuenta. Recuerda que la perfección no existe. Por ello, es esencial la buena comunicación con nuestros seres queridos y que les demos la oportunidad de explicar su punto de vista si hay algún malentendido. También es nuestra tarea transmitir nuestra perspectiva personal. Hablando y exponiendo argumentos es más sencillo llegar a acuerdos.

Cuando pides perdón exteriorizas esa carga que tienes en la conciencia y liberas un gran peso. Y más cuando eres consciente de que hiciste algo inapropiado que ha podido dañar a alguien de tu entorno.

  • No buscar la aprobación de los demás:

Haz aquellas cosas que te hacen feliz y de la forma en la que te hagan sentir bien. No es necesario pedir opinión de todo lo que haces, porque lo que a ti te hace feliz, igual a los demás no.

Tendemos a querer agradar a los que forman parte de nuestra vida porque nos gusta que nos valoren y nos sentimos bien cuando tenemos su aprobación. Pero de esa forma no estás luchando por tus sueños y valores. Lo que consigues cuando actúas como los demás quieren es vivir tu propia vida a su manera, y no a la tuya. Por lo que acabas dañando tu autoestima e incrementando tu inseguridad.

No olvides que eres tú quien tiene las riendas de tu vida. ¡Así que tú y solo tú decides cómo enfocarla!

  • Pensar en ti y cuidarte:

¡Disfruta todo lo que puedas! Salir de tu zona de confort y conocer mundo te ayudará a ser más flexible, tolerante y tener otra visión de las cosas. 

Explorar culturas diferentes, ampliar tu círculo de amistades, aprender nuevas aficiones o cambiar algunas de tus rutinas, te ayuda a comprender que muchos pensamientos que tenías te limitaban y te impedían avanzar. Si siempre te mantienes en el mismo sitio, no puedes evolucionar. No obstante, si tratas de ver más allá de tu propia comodidad podrás descubrir nuevos horizontes que pueden resultar muy enriquecedores para ti.

Quiérete. Regálate un pequeño detalle. Comparte tiempo con personas que te aportan felicidad. Cuídate tanto física como mentalmente. Y no te olvides de que eres importante.

Evolma trabaja con sus pacientes fomentando la importancia de vivir en el presente y ofreciendo estrategias que ayuden a las personas a focalizarse en el aquí y el ahora en lugar de tener la mente en el pasado o en el futuro, porque ambos están fuera de nuestro control. Es la clave para sentirte satisfecho con tu vida y ser feliz. Además, Evolma Psicólogos trabaja para que seas consciente de que la felicidad está en ti. Es una decisión que puedes tomar cada día.

Un aspecto con el que nos encontramos muy a menudo en consulta es el hecho de creer que otras personas son responsables de nuestra felicidad. Es importante que aprendas a ser feliz de manera independiente, y que consigas tus objetivos en la vida por ti mismo. Las personas que te rodean (familia, amigos, pareja) son complementos de tu felicidad, no su origen. No deposites tu felicidad en manos de otros, ya que así dependerás de sus actos y no de los tuyos.

Y recuerda: la felicidad es un camino, no un destino. Así que, ¡disfruta de tu viaje!