Cómo superar la rigidez mental y aprender a “soltar”

Imagina esta escena: Has planeado tu día con detalle. El despertador suena, desayunas lo de siempre y sales a tiempo. Pero justo al llegar, el metro se retrasa. El atasco aparece. Tu plan se derrumba. Y con él, tu calma.

Si te reconoces en esta sensación, no estás solo. Muchas personas sienten malestar cuando las cosas no salen como esperaban. A eso lo llamamos rigidez mental.

¿Qué es la rigidez mental?

La rigidez mental es la dificultad para adaptarse a los cambios. Es quedarse atrapado en interpretaciones propias, en cómo creemos que deberían ser las cosas, en lugar de aceptarlas tal y como son y disfrutar de lo inesperado.

La rigidez mental nos hace sentir descolocados por cualquier causa: un imprevisto, una opinión distinta, un cambio de última hora… No importa si es algo pequeño o grande. Hace que reaccionemos con ansiedad, malestar, frustración o incluso tristeza. ¡Y muy importante: nos separa de los demás1

Ejemplos cotidianos de rigidez mental

(Si te sientes identificado con alguno, puedes dejar un comentario al final del artículo).

La rigidez mental se manifiesta en el día a día sin que lo notemos en diversos contextos:

  • Discusiones: cuando no escuchamos al otro y solo queremos tener la razón.
  • Planes: por ejemplo, nos cancelan una cena y nos sentimos vacíos, desmotivados.
  • Trabajo: el jefe nos cambia un proyecto o una tarea y nos quedamos bloqueados.
  • Vida familiar: en ciertos momentos en que nuestros hijos actúan de manera diferente a como tenemos en mente.

Todas estas situaciones tienen algo en común: obstinación y bloqueo del aprendizaje que conducen a falta de adaptación y de progreso.

¿Por qué ocurre?

El cerebro humano busca seguridad. Nos gusta poder predecir o anticipar las cosas porque eso nos da tranquilidad. El problema aparece cuando esa necesidad de control es excesiva y nos encierra en una cárcel que creamos nosotros mismos.

Se sabe que la rigidez cognitiva se incrementa con el paso de los años, pero también puede aumentar por estrés o por aprendizaje, al imitar esta característica de comportamiento. Por otro lado, existen ciertos  trastornos psicológicos en los cuales la rigidez, muy marcada, es una de sus características diagnósticas (TEA, TOC, TDHA, trastornos de la alimentación).

Causas dela rigidez mental

Cómo superar la rigidez mental

La buena noticia es que la flexibilidad se entrena. Como un músculo, si se trabaja, se vuelve más fuerte.

Aquí tienes algunas formas prácticas para empezar:

1. Cambia cosas pequeñas de forma realista

La ruta de camino al trabajo, a clase.
Pedir un plato distinto en el restaurante.
Romper la rutina en cosas pequeñas ayuda a entrenar la mente para aceptar lo nuevo.

2. Respira antes de reaccionar:

Cuando algo no sale como esperabas: para y respira profundamente.
Pregúntate: “¿Esto merece tanto enfado?”
Muchas veces, el simple hecho de parar cambia la forma en que vivimos la situación.

3. Acepta que no todo depende de ti:

Hay cosas que no se pueden controlar: tráfico, tiempo, opiniones de los demás… 
Distinguir lo que depende de ti te libera y aligera la mente.

4. Escucha sin la finalidad de imponer:

La rigidez mental hace que queramos que los demás piensen como nosotros.
Practicar la escucha activa, es un ejercicio de flexibilidad.
Intenta empatizar y comprender, no necesariamente convencer.

5. Plantéate un plan B:

Si vas a una cita, imagina qué harías si se retrasan…
Si organizas un viaje, piensa en una alternativa “por si llueve”.
Tener un plan B no es ser pesimista, es entrenar la capacidad de adaptarte.

6. Practica la autocompasión:

No siempre lo harás perfecto. ¡Y no pasa nada!
Aprende a hablarte con amabilidad y cariño. Te ayudará a liberarte del exceso de exigencia y del  encasillamiento
Recuerda: no se trata de no dejar de sentir incomodidad cuando algo te molesta, sino de no quedarte atrapado en ella.

7. Busca apoyo si lo necesitas:

Si la rigidez mental limita tu vida, pedir ayuda profesional puede marcar la diferencia.
La terapia es un espacio para entrenar esa flexibilidad en un entorno seguro y acompañado.

Beneficios de “soltar” la mente

Trabajar la flexibilidad mental no significa dejar de organizar o planear, las cuales son indispensables para lograr objetivos y tomar decisiones adecuadas.

Flexibilidad mental significa aprender a adaptarse a lo inesperado, disfrutar e, incluso, beneficiarse, de  las oportunidades que nos ofrece. ¡No podemos perder nuevas experiencias que pueden llegar a ser agradables!

Los beneficios son claros:

  • Más calma en el día a día.
  • Menos discusiones y más empatía hacia los demás y comprensión a uno mismo (¡Qué difícil puede ser perdonar los propios errores!)
  • Mayor capacidad para disfrutar con las cosas que surgen en la vida, incluso cuando no eran lo que esperabas.
  • Una mente más abierta que se adapta a todas las perspectivas y así aprende y crece.

En definitiva, menos rigidez significa más libertad.

Piensa en la última vez que algo no salió como querías….¿Recuerdas cómo reaccionaste? ¿Podrías haberlo vivido de otra forma?

Es importante pensar que no se trata de cambiarlo todo de golpe, sino de empezar a entrenar esa apertura en lo cotidiano. Cada pequeño paso hacia la flexibilidad suma mucho.

En Evolma lo vemos cada día: aprender a “soltar” es un proceso que puede ejercitarse y ese pilates mental te hace conseguir ser más flexible y feliz.

Un abrazo

Regina.