¿Por qué llegamos a ser supersticiosos?

Las supersticiones son aquellas creencias que pensamos que existen con una determinada condición sobrenatural. Están relacionadas con una circunstancia que puede cambiar nuestro destino, ya sea de forma positiva o negativa.

¿Por qué existen las supersticiones?

Muchas personas practican pequeños rituales para no tener mala suerte y esto incrementa las posibilidades de potenciar las creencias irracionales que podemos llegar a tener.

Las supersticiones son conductas que hacemos o no hacemos cuando se nos presenta una situación, porque así “logramos o evitamos algo”. Este tipo de comportamientos nos han acompañado como sociedad desde la antigüedad. Hemos ido construyendo supersticiones, creencias irracionales, mitos etc sin tener fundamento científico alguno.

Causa social

¿Piensas que el color amarillo da mala suerte? ¿Te asusta que se te cruce un gato negro?

Algunas de estas creencias son transmitidas dentro de nuestro entorno social de forma constante y cotidiana, lo que hace que crezcamos teniendo en cuenta estas ideas y tomándolas en serio.

Las más conocidas son:

  • No pasar por debajo de una escalera.
  • Perdir un deseo si ves una estrella fugaz.
  • No cruzarte con un gato negro para no tener mala suerte.
  • Cruzar los dedos para que algo salga bien.
  • Tocar madera cuando no quieres que algo se produzca.
  • Evitar hacer algo importante un martes y 13.
  • Tirar monedas a una fuente.
  • Pedir deseos cuando se cae una pestaña.

Como bien sabes, está claro que no existen relaciones causa-efecto entre los hechos y lo que se supone que nos puede pasar. El problema es que tendemos a creer, de forma irracional, que algo malo puede suceder y nos centramos en evitarlo a través de estas vías de escape.

por qué las personas somos supersticiosos

 

¿Cómo se desarrolla la superstición en las personas?

Como hemos hablado anteriormente, una persona llega a asociar algo que le pasa, ya sea positivo o negativo, con una conducta en concreto.

Te pongo un ejemplo: si tenemos un número que nos ha dado suerte en algún momento, probablemente vayamos a usar el mismo número para volver a tener éxito.

De manera negativa, podemos pensar que si nos cruzamos con un gato negro y al poco tiempo tenemos mala suerte o creemos tenerla, desde ese momento, vamos a prestar más atención a todo lo negativo que nos ocurre, ignorando lo positivo.

Esto hace que se refuerce la hipótesis de que las supersticiones existen.

Las tres razones por las que algunas personas son supersticiosas:

1. Pretender tener el control sobre situaciones inciertas.

2. Para suavizar el sentimiento de sentirse indefenso o inseguro.

3. Es mucho más sencillo para una persona acogerse a una superstición que tener que enfrentarse a sus miedos confiando en sus propias habilidades.

¿Cómo ayudar a una persona a evitar que crea en conductas supersticiosas?

Desde el punto de vista de la Psicología, la mejor manera de evitar que una persona sea supersticiosa consiste en trabajar en sí misma a todos los niveles y enfrentarse a la realidad del día a día confiando en su propio criterio.

Te pongo un ejemplo: presentarte a un examen sin tu amuleto de la suerte, hace que vayas con una actitud negativa porque puedes llegar a sentirte indefenso. Esto ya condiciona el resultado de la prueba. Y no es por la falta de tu objeto especial, sino por ti mismo y tu interpretación de los hechos.

Debes tener muy claro que las supersticiones son simplemente creencias que no tienen una base científica que las respalde. Si tienes alguna conducta basada en algún tipo de superstición y te está generando ansiedad, inestabilidad o bloqueo porque no se cumplen tus creencias, desde Evolma te recomendamos que:

  1. Desarrolles hábitos para volver a tener el control de tu vida. Intenta confíar más en ti mismo enfocándote en aquello que sí que está en tu mano. Recuerda que tú eres el principal responsable de tu vida, por lo que puedes gestionar las situaciones difíciles poniendo en práctica tus propios recursos y estrategias.
  2. Seas decisivo. Trabaja la toma de decisiones de forma activa, valorando qué es lo que más te ayudaría a sentirte mejor y por qué. Evalúa tu criterio con tranquilidad para creer en él con firmeza.
  3. Poco a poco, debes ir enfrentándote a tus miedos. Todo lo malo que te pasa lo achacas a la mala suerte, pero la realidad no es así. Es cierto que no todo puede estar bajo tu control porque no todo en esta vida depende de uno mismo, pero sí que existen muchas cosas que puedes manejar. Centráte en ellas para avanzar y enriquecerte.
  4. Gestiones la ansiedad que te puede producir la superstición. Deja a un lado las supersticiones por un momento y analiza el origen de tus pensamientos. ¿Qué emoción hay debajo de esta sensación de ansiedad? Este ejercicio te ayudará a comprender el por qué de tu conducta para así empezar a trabajar sobre ella.

Si una superstición te pone excesivamente nervioso e interfiere de forma notable en tu calidad de vida, como psicóloga con sede en el centro de Valencia, te propongo que consultes a un profesional de la Salud Mental, para poder conocerte mejor y aprender a desenvolverte en las diferentes áreas de tu vida poniendo en práctica tus cualidades y habilidades.

Probablemente, las supersticiones sean la punta del iceberg pero debajo de ella existen muchos otros factores que están actuando como estímulos mantenedores de tu conducta. Localizarlos es clave para reajustarlos y aumentar tu bienestar personal.

En definitiva: una superstición no es real, sino que se trata de una forma de ver una situación desde una creencia que adoptamos.

No olvides que un pequeño ritual de vez en cuando (de manera concreta) no hace daño a nadie y puede ser hasta divertido. El problema viene cuando esta creencia irracional es constante y frecuente, porque nos domina y toma el control de nuestros actos.

Cree en ti y no pierdas el foco: ¡tú eres el dueño de tu propia vida!