¿Cómo influyen tus hábitos en tu estado de ánimo?

Tu estado de ánimo no solo cambia ante los grandes o importantes acontecimientos, sino también con las pequeñas cosas que haces o dejas de hacer todos los días.

Este es un artículo muy útil, para que puedas ponerlo en práctica desde ya. Tener unos buenos hábitos diarios, mejora el estado anímico, ayuda a mantener la calma y a sentirse más pleno.

Pero antes que nada…unas palabras sobre los microhábitos: acciones breves,  pequeñas, repetidas y aparentemente insignificantes, pero que pueden influir mucho en nuestra regulación emocional.

Por ejemplo:

  • Mirar el móvil nada más despertarte.
  • Salir de casa con cinco minutos de margen o siempre corriendo.
  • Pasarte todo el día sin hacer una pausa real.
  • Hablar con alguien cuando algo te preocupa en lugar de darle vueltas durante horas.
  • Salir a caminar un rato cuando llevas toda la tarde saturado.
  • Acostarte viendo contenido que te activa en lugar de empezar a bajar revoluciones.
  • Decirte constantemente “no llego a todo” sin preguntarte qué puedes dejar para mañana.
  • Tener algún momento del día en el que no estés produciendo, consumiendo contenido ni resolviendo cosas.

Lo interesante es que pensamos que ninguno de estos comportamientos, por si solo, parece lo  suficientemente importante como para cambiar un estado emocional. Pero su repetición, puede inducir cambios duraderos en la conducta, que pueden ser beneficiosos o perjudicarnos..

Hay hábitos que, aunque no lo parezcan, pueden ser síntomas de regulación afectiva. 

Por ejemplo, dormir mal no es exclusivamente un hábito relacionado con el descanso, puede reflejar dificultades a la hora de “desconectar” nuestra mente. Revisar constantemente el móvil y las redes sociales no es solamente una cuestión de necesitar información, sino una estrategia de evitación para escapar del malestar emocional mediante la “inyección” de dopamina. No parar nunca no es únicamente una cuestión de organización, sino un intento de no pensar en lo que nos preocupa. Utilizar siempre, con uno mismo, un lenguaje crítico, no es siempre por autoexigencia constructiva, sino que puede esconder una baja autoestima.

Pero es que, además, los hábitos inducen consecuencias emocionales:

Son comportamientos que pueden afectar a cómo nos sentimos, a nuestra capacidad para gestionar el estrés y a la forma en la que afrontamos y reaccionamos ante los problemas del día a día.

1. Importancia de los microhábitos emocionales

Como ya hemos dicho, esas acciones pequeñas y repetidas frecuentemente pueden influir en nuestro bienestar emocional. No tienen que ser grandes cambios ni requieren transformar nuestra rutina.

2. Lo pequeño también cuenta…y mucho

Nuestro cerebro no es una máquina y no podemos controlar cómo nos sentimos, tan fácilmente, como si apretáramos un botón, pero,  —y esto es importante—, la repetición de pequeñas acciones (microhábitos) puede crear determinadas condiciones, en nosotros y en nuestro entorno, para sentirnos de una manera u otra.

3. Podemos sustituir los microhábitos negativos por otros beneficiosos:

Ante microhábitos de activación que desvían nuestra energía con estímulos distractores o estimulantes, podemos empezar por:

  • Poner límites físicos a las pantallas.
  • Iniciar el día dedicándote unos minutos, un buen desayuno, una lectura agradable…

Si hemos desarrollado microhábitos de evitación para intentar escapar de la ansiedad o el malestar emocional, es una buena fórmula para revertirlos:

  • Hacer pausas.
  • Aceptar el silencio, no llenarlo con el móvil.
  • Fijarnos fecha para realizar esas cosas incómodas (como conversaciones difíciles), que tenemos pendientes.

Y muy importante, si tenemos microhábitos relacionados con la autocrítica por perfeccionismo exagerado o baja autoestima, un buen comienzo es:

  • Aceptar los cumplidos.
  • Tratarse a uno mismo con compasión y afecto, como haríamos con un amigo, conociendo y respetando nuestras limitaciones.
  • Buscar algo bonito en nuestra imagen cuando nos miramos al espejo.

Microhábitos emocionales

4. No se trata de añadir veinte cosas a tu lista de tareas

Adoptar los microhábitos de autocuidado nos ayuda a mejorar nuestro bienestar físico y mental. Ya sabemos la importancia de comer bien, dormir suficientemente, hacer ejercicio (caminar basta), contactar con la naturaleza, hacer pausas y respirar hondo.

Además, te invito a que intentes meditar, aunque sea solo unos minutos al día, a tomar conciencia de todo lo bueno que tiene tu vida y a agradecerlo y a escribir un diario para ayudarte ordenar los pensamientos. Y…..¡por supuesto! haz desconexiones del móvil.

Quizá no necesitas incorporar más hábitos, sino observar los que ya tienes.

Durante una semana, obsérvate en tres momentos concretos del día: al empezar la mañana, en los momentos de estés y cuando te vas a dormir. No para juzgarte, sino para detectar patrones y así entender cómo influyen estos comportamientos en tu bienestar.

5. Elegir un solo microhábito

No hace falta cambiar tu vida entera para empezar a cuidar tu bienestar emocional. A veces puede ser suficiente con identificar una pequeña conducta que se repite y preguntarte:

¿Me está ayudando a regularme y a conseguir bienestar, o es rígida y hace que me encuentre desadaptado? 

Y desde ahí elegir un cambio pequeño y realista.

No todo lo que afecta a nuestro estado de ánimo depende de nuestra mente y no siempre podemos elegir cómo nos sentimos. Pero, sí que podemos empezar a observar qué hacemos cada día y darnos cuenta de que, pequeñas decisiones que podemos controlar, influyen en nuestro bienestar. A veces, un cambio no empieza con una gran transformación, sino con prestar atención a aquello que repetimos casi en automático y que va cambiando la química de nuestro cerebro y después preguntarnos: “¿Realmente esto me está ayudando?”

Y si sientes que llevas tiempo intentando cambiar ciertas cosas sin saber muy bien por dónde empezar, hablarlo con un profesional puede ayudarte, tanto a entender qué está ocurriendo, como a encontrar estrategias adaptadas a ti.

Si quieres trabajar en ello, puedes pedir cita con el equipo de Evolma Psicólogos y empezar a abordarlo en consulta.